Emma
Emma Es digno de notarse que Emma, al considerar ahora desde innumerables puntos de vista la posibilidad de vivir en Donwell Abbey, en ningún momento tuvo la sensación de perjudicar a su sobrino Henry, cuyos derechos como posible heredero tiempo atrás tanto la habían preocupado. Era forzoso pensar en la posible diferencia que ello representaría para el niño; y sin embargo, al pensarlo, sólo se dedicaba a sí misma una insolente y significativa sonrisa, y encontraba divertido el reconocer los verdaderos motivos de su violenta oposición a que el señor Knightley se casita con Jane Fairfax o con cualquier otra, que entonces había atribuido exclusivamente a su solicitud como hermana y como tía.
En cuanto a aquella proposición suya, aquel proyecto de casarse y de seguir viviendo en Hartfield… cuanto más lo pensaba más alicientes creía encontrarle. Sus inconvenientes parecían disminuir, sus ventajas aumentar, y el bienestar que proporcionaría a ambos parecía resolver todas las dificultades. ¡Poder tener a su lado a un compañero como aquél en los momentos de inquietud y de desaliento! ¡Un apoyo como aquél en todos los deberes y cuidados que el tiempo debía irremisiblemente ir haciendo cada vez más penosos!