Emma
Emma Quizá no era muy lógico que Emma considerase tan distinto el que Harriet estuviera en casa de la señora Goddard o en Londres; pero al pensar que estaba en Londres se la imaginaba siempre distraída por la curiosidad, ocupada, sin pensar en el pasado, sin ocasiones para encerrarse en sí misma.
Emma no quería consentir que ninguna otra preocupación viniera a substituir inmediatamente a la que había sentido por Harriet. Tenía ante sí una confesión que hacer, en la que nadie podía ayudarla… el confesar a su padre que estaba enamorada; pero por el momento no había que pensar en ello… Había decidido aplazar la revelación hasta que la señora Weston hubiese dado a luz. En aquellos momentos no quería causar aún más preocupaciones a las personas que quería… y hasta que llegase el momento que ella misma se había fijado, no quería amargarse con tristes pensamientos… Disfrutaría por lo menos de dos semanas de tranquilidad y de paz de espíritu para paladear aquellos intensos y turbadores goces.