Emma
Emma En seguida decidió que, tanto por deber como por gusto, dedicaría media hora de aquellos días de ocio espiritual, a visitar a la señorita Fairfax… Debía ir… y sentía grandes deseos de verla; la semejanza de las situaciones en que ambas se encontraban en aquellos momentos, aún daba más valor a todos los demás motivos de buen entendimiento. Sería como un desagravio secreto; pero indudablemente, el hecho de que ahora los proyectos para el futuro de las dos fueran tan similares, no dejaría de aumentar el interés con que Emma acogería cualquier confidencia que Jane pudiese hacerle.