Emma
Emma Y se expresó con tanto entusiasmo que él, lleno de gratitud, exclamó:
—¡Qué contento estoy de volverla a ver! ¡Y de ver que tiene tan buen aspecto! Por nada del mundo me hubiese querido perder este encuentro. Desde luego si no hubiera venido usted yo hubiera ido a visitarla a Hartfield.
Los demás habÃan estado hablando de la niña, ya que la señora Weston les habÃa contado que habÃan tenido un pequeño susto puesto que la noche anterior la pequeña se habÃa sentido indispuesta. Ella creÃa que habÃa exagerado, pero habÃa tenido un susto y habÃa estado casi a punto de mandar llamar al señor Perry. Quizá debiera avergonzarse, pero el señor Weston habÃa estado tan intranquilo como ella. Sin embargo, al cabo de diez minutos la niña habÃa vuelto a encontrarse completamente bien; esto fue lo que contó; quien se mostró más interesado fue el señor Woodhouse, quien le recomendó que se acordara siempre de Perry y que le mandara llamar, y que sólo lamentaba que no lo hubiese hecho.