Emma
Emma —Haces muy bien, querida Harriet, te aseguro que haces muy bien; haces lo que debes. Mientras estabas vacilando, yo me reservaba mis sentimientos, pero ahora que te veo tan decidida, no tengo ningún inconveniente en aprobar tu actitud. Querida Harriet, no sabes cuánto me alegro. Me hubiera apenado mucho perder tu amistad y dejar de tratarte, y ésta hubiera sido la consecuencia de que te casaras con el señor Martin. Mientras te hubiera visto dudosa, aunque hubiera sido en lo más mÃnimo, no te hubiera dicho nada acerca de esta cuestión, porque no querÃa influirte; pero para mà hubiera significado perder a una amiga. Yo no hubiera podido visitar a la señora de Robert Martin en Abbey-Mill Farm. Ahora ya estoy segura de no perderte nunca.
A Harriet no se le habÃa ocurrido pensar en aquel peligro, pero entonces la sola idea la dejó muy impresionada.
—¿Que no hubieras podido visitarme? —exclamó horrorizada—. No, desde luego no hubieras podido; pero nunca se me habÃa ocurrido pensar en eso antes de ahora. Hubiera sido demasiado horrible. ¿Y eso iba a ser la solución de mi vida? Querida Emma, por nada del mundo renunciarÃa al placer y al honor de tu amistad.
—SÃ, Harriet, para mà hubiera sido un golpe terrible perderte; pero hubiera tenido que ser asÃ; tú misma te habrÃas apartado de toda la buena sociedad. Yo hubiera tenido que renunciar a ti.