Juicio y sentimiento

Juicio y sentimiento

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora Dashwood estaba demasiado apesadumbrada para hablar, y salió inmediatamente de la salita para abandonarse en soledad a la preocupación y a la alarma que esta súbita partida había ocasionado.

La inquietud de Elinor era igual al menos a la de su madre. Pensaba en lo que acababa de suceder con disgusto y recelo. La forma de despedirse de Willoughby, su embarazo, su afectación de buen humor, y, sobre todo, su falta de disposición a aceptar la invitación de su madre, una timidez tan impropia de un enamorado, tan impropia de sí mismo, la intranquilizaban enormemente. Hubo un momento en que tuvo miedo de que nunca hubiera sido formal en sus planes; y otro en que temió que él y su hermana hubieran reñido por alguna desafortunada circunstancia; la congoja que había visto en el rostro de Marianne al salir de la salita podía muy razonablemente atribuirse a una riña, pero, si pensaba en cuánto le quería, que hubieran reñido parecía casi imposible.

Pero, fueran cuales fueren los pormenores de esta separación, la desolación de su hermana era indudable; y Elinor pensaba con lástima y ternura en ese dolor acerbo al que Marianne debía estar entregándose no sólo como alivio, sino alimentándolo y fomentándolo como un deber.

Una media hora después volvió su madre, y, aunque tenía los ojos enrojecidos, su semblante no era de desánimo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker