Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —He aquà una gran verdad, y, por eso, no sé si serÃa más prudente, hablando en general, hacer algo por la madre mientras viva antes que por ellas… algo, por ejemplo, como una renta vitalicia. Mis hermanas se beneficiarÃan de las consecuencias tanto como ella. Cien libras al año les permitirÃan llevar, a todas ellas, una vida perfectamente holgada.
Su mujer vaciló un poco, no obstante, en dar su consentimiento a este plan.
—A decir verdad —dijo—, es mejor que desprenderse de mil quinientas de una vez. Pero, si luego resulta que la señora Dashwood vive otros quince años, nos habrán embaucado totalmente.
—¡Quince años, querida Fanny! Su vida no puede valer la mitad de esa suma.