Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Me parece, Edward —dijo la señora Dashwood, mientras desayunaban la última mañana—, que serÃa usted un hombre más feliz si tuviera alguna profesión con que ocupar el tiempo y dar interés a sus proyectos y empresas. Algún inconveniente para sus amigos, de hecho, podrÃa derivarse de ello: no podrÃa usted dedicarles tanto tiempo. Pero —sonrió— al menos en una cosa saldrÃa ganando: sabrÃa adónde ir cuando se separara de ellos.