Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Creerá usted lo contentos que nos pusimos todos al verlos —añadió la señora Jennings, inclinándose hacia Elinor, y hablando en voz baja como si quisiera que nadie la oyera, a pesar de que estaban sentadas en ángulos distintos de la habitación—; y, sin embargo, no deja de preocuparme que hayan hecho un viaje tan rápido, y tan largo, pues vinieron pasando por Londres a cuenta de algún negocio, porque ya sabe usted —asintió significativamente, señalando a su hija— que en su estado eso no es cosa buena. Yo querÃa que esta mañana se quedara en casa y descansara, pero ha querido venir con nosotros, ¡tenÃa tantas ganas de conocerlas!
La señora Palmer rio, y dijo que eso no le harÃa ningún daño.
—Espera dar a luz en febrero —prosiguió la señora Jennings.
Lady Middleton no podÃa aguantar más tiempo una conversación semejante, por lo que hizo el esfuerzo de preguntar al señor Palmer si el periódico traÃa alguna noticia.
—No, ninguna —contestó él, y siguió leyendo.
—Por ahà viene Marianne —exclamó sir John—. Ahora, Palmer, verá usted a una muchacha monstruosamente bonita.