Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Eso por descontado; y al final nadie te da las gracias por ello. Ellos creen tener la vida resuelta, tú no haces más que lo que se espera que hagas, y no recibes el menor agradecimiento. Si yo fuera tú, hiciese lo que hiciese, lo harÃa enteramente a mi discreción. No me comprometerÃa a una concesión anual. Algunos años puede ser muy inconveniente desprenderse de cien libras, o de cincuenta siquiera, con cargo a nuestras cuentas.
—Creo que tienes razón, amor mÃo; mejor será que prescindamos de rentas en este caso; lo que pueda darles yo ocasionalmente, ya se trate de una cosa u otra, les será de mucha mayor utilidad que un subsidio anual, teniendo en cuenta que lo único que ocurrirÃa, si tuvieran la seguridad de contar con unos ingresos más altos, es que elevarÃan su nivel de vida y no serÃan ni seis peniques más ricas por ello al cabo del año. He aquÃ, pues, la mejor solución. Un regalo de cincuenta libras, de vez en cuando, evitará que pasen apuros pecuniarios, y se ajustará ampliamente, en mi opinión, a la promesa que le hice a mi padre.