Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Después de esto la señora Dashwood hizo un esfuerzo por relacionarse con él. Los modales de la señora eran cariñosos y no tardaron en desvanecer las reservas del joven. Reconoció rápidamente todas sus virtudes, su persuasivo interés por Elinor quizá la ayudara en su penetración; pero no tenÃa la menor duda acerca de su valÃa: e incluso esa actitud calmosa que militaba contra sus más enraizadas ideas de lo que debÃan ser las maneras de un joven no dejó de parecerle interesante en cuanto se percató de que tenÃa un corazón tierno y un talante afectuoso.
Apenas hubo percibido un indicio de amor en la actitud del joven con Elinor, dio por cierta la solidez de su mutuo apego, y vio ya su matrimonio como algo rápido e inminente.
—En pocos meses, querida Marianne —dijo—, Elinor tendrá con toda probabilidad la vida asegurada. La echaremos de menos; pero será feliz.
—¡Oh, mamá! ¿Qué haremos sin ella?
—Pequeña mÃa, no va a ser exactamente una separación. Viviremos a pocas millas unos de otros, y nos veremos todos los dÃas de nuestra vida. Tú ganarás un hermano, un verdadero y cariñoso hermano. Tengo la mejor de las opiniones sobre la naturaleza de Edward. Pero pareces seria, Marianne, ¿es que no te parece bien la elección de tu hermana?