Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Cierto es que le habrÃa hecho más justicia a una prosa simple y elegante. Lo pensé en aquel momento; pero tú insististe en darle a Cowper.
—SÃ, mamá, ¡si Cowper no es capaz de darle vida…! Pero debemos atenernos al hecho de que hay gustos para todo. Elinor no siente como yo, y quizá por eso pueda no tenérselo en cuenta, y ser feliz con él. Pero, si hubiera sido yo quien le amase, se me habrÃa caÃdo el alma a los pies al oÃrle leer con esa falta de sensibilidad. Mamá, cuantas más cosas sé del mundo más convencida estoy de que nunca encontraré a un hombre al que pueda amar de verdad. ¡Exijo tanto! Debe tener todas las virtudes de Edward, y su fÃsico y sus maneras deben adornar su bondad con todos los encantos posibles.
—Recuerda, cariño mÃo, que no tienes aún diecisiete años. Es aún demasiado pronto en la vida para desesperar de tal felicidad. ¿Por qué no ibas a tener tú tanta suerte como tu madre? ¡En una sola y única circunstancia puede tu destino, querida Marianne, ser distinto del mÃo!