Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Yo dirÃa que no tan buena como mucha gente supone. No quiero quejarme, sin embargo; no puedo negar que es una renta holgada, y espero que con el tiempo sea mejor. Estamos vallando los campos de Norland, y eso es un auténtico sumidero. Y luego, en este medio año, he hecho una pequeña adquisición: la granja de East Kingham, ¿la recuerdas? Donde vivÃa el viejo Gibson. Estas tierras eran tan deseables para mà en todos los aspectos, estaban tan cerca, tan justo al lado de las mÃas, que creà que era mi deber comprarlas. La conciencia me decÃa que no podÃa dejar que cayeran en manos ajenas. Un hombre tiene que pagar por lo que le conviene; y a mà me ha costado un montón de dinero.
—¿Más de lo que crees que vale de verdad?
—Vaya, espero que no. HabrÃa podido venderla al dÃa siguiente por más de lo que di: pero, respecto al precio, lo cierto es que habrÃa podido ser muy desafortunado; porque en esos dÃas el precio del terreno y de los bienes de granja estaba tan bajo que, si no me hubiera asistido la suerte de tener la suma necesaria para vivir en poder de mi banquero, habrÃa tenido que venderla por debajo de su valor.
Elinor no pudo hacer otra cosa que sonreÃr.