Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Teniendo la certeza de haber perdido desde hace tiempo su interés, me he creído en libertad para poner el mío en otro hombre, y no dudo de ser tan feliz con él como una vez creí que podría serlo con usted; pero me niego a aceptar la mano cuando es de otra el corazón. Sinceramente le deseo que haya elegido bien, y no será culpa mía si no somos siempre buenos amigos, tal y como recomienda ahora nuestro inminente parentesco. Puedo decirle sin vacilación que no le guardo rencor, y estoy segura de que su generosidad no le permitirá buscar nuestro perjuicio. Su hermano se ha ganado todo mi afecto, y puesto que seríamos incapaces de vivir el uno sin el otro, acabamos de regresar del altar, y estamos ahora de camino a Dawlish, un lugar que su querido hermano siente gran curiosidad por conocer y en el que pasaremos algunas semanas; pero pensé que debía importunarle primero a usted con estas breves líneas, firmadas por quien siempre será
Su leal y amante amiga y hermana,
LUCY FERRARS
He quemado todas sus cartas, y le devolveré su retrato en cuanto tenga ocasión. Le ruego que destruya las páginas que emborroné… pero puede conservar, si lo desea, el anillo con el mechón.
Elinor leyó la carta y se la devolvió sin hacer comentarios.