Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —No te preguntaré qué opinas de la redacción —dijo Edward—. Por nada del mundo habrÃa querido, en otra época, que vieras una carta suya. Para una hermana es malo, ¡pero para una esposa…! ¡Cómo me he ruborizado al leer esas páginas! Y creo poder decir que, tras los seis primeros meses de nuestro absurdo… asunto, ésta es la única carta que he recibido de ella cuyo contenido no me ha hecho lamentar los defectos de su estilo.
—Aunque no sepamos cómo ha ocurrido —dijo Elinor, tras una pausa—, lo cierto es que están casados. Y tu madre se ha llevado su justo merecido. Al dar a Robert independencia económica, por resentimiento contra ti, le dio también poder de elección; y de hecho, ha sobornado con una renta de mil libras anuales a un hijo para que hiciera precisamente aquello por lo que habÃa desheredado al otro. Supongo que no va a dolerle menos ver a Lucy casada con Robert que contigo.
—Va a dolerle más, porque Robert siempre fue su favorito. Va a dolerle más, y por el mismo principio también le perdonará antes.