Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —¡La enfermedad! —dijo Elinor—. ¿Es que para ti el coronel Brandon es un enfermo? No me asombra que su edad pueda parecerte a ti mucho mayor que a mi madre; pero ¡no puedes engañarte al punto de creer que no es capaz de utilizar sus piernas y brazos!
—¿No le habéis oÃdo quejarse de reuma? ¿Y no es ésta la enfermedad más común cuando la vida declina?
—Tesoro mÃo —dijo su madre riendo—, con estos razonamientos estarás temiendo continuamente por cómo declina la mÃa; y debe parecerte un milagro que yo haya llegado a la avanzada edad de cuarenta años.
—Mamá, no eres justa conmigo. Sé muy bien que el coronel Brandon no es lo suficientemente viejo para que sus amigos teman perderle ateniéndose al curso de la naturaleza. Puede vivir veinte años más. Pero treinta y cinco años no es edad para el matrimonio.
—Quizá —dijo Elinor— un matrimonio entre una persona de treinta y cinco y una de diecisiete no sea recomendable. Pero quizá en el caso de una mujer soltera de veintisiete yo no dirÃa que los treinta y cinco del coronel fueran un obstáculo para casarse.