Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento No era un joven con malas inclinaciones, a menos que ser bastante frÃo de corazón, y bastante egoÃsta, sea tener malas inclinaciones: pero era, en general, muy respetado, porque se conducÃa con propiedad en el ejercicio de sus obligaciones ordinarias. De haberse casado con una mujer más simpática, hasta habrÃa podido llegar a ser más respetable de lo que era: de hecho, hasta habrÃa podido llegar a ser simpático; pues era muy joven cuando se casó, y le tenÃa mucho apego a su mujer. Pero la señora de John Dashwood era una enérgica caricatura de su marido: más estrecha de miras, y más egoÃsta.
Cuando hizo la promesa a su padre, el señor John Dashwood consideró Ãntimamente la posibilidad de incrementar la fortuna de sus hermanas con un regalo de mil libras a cada una. Entonces se sentÃa realmente en condiciones de hacerlo. La perspectiva de cuatro mil libras al año, unidas a sus actuales ingresos, más la mitad restante de la herencia de su madre, ensanchaba su corazón y le autorizaba a creerse capaz de ser generoso. SÃ, les darÃa tres mil libras: ¡serÃa un gesto noble y liberal! Suficiente para llevar una vida sin estrecheces. ¡Tres mil libras! PodÃa prescindir sin trastorno de una cifra tan considerable. Estuvo pensándolo toda la noche, y en el curso de los dÃas que siguieron no se arrepintió de su decisión.