Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Aquà se interrumpió de improviso; pareció pensar que habÃa hablado demasiado, y su expresión dio pie a conjeturas que de otro modo a Elinor jamás se le habrÃan ocurrido. La dama en cuestión probablemente no habrÃa levantado sospechas si el coronel no hubiera querido convencer a la señorita Dashwood de que debÃa callar todo cuanto a ella se referÃa. AsÃ, no fue necesario sino un ligero esfuerzo de imaginación para relacionar su emoción con el tierno recuerdo de un amor pasado. Elinor no quiso insistir. Marianne, en cambio, no habrÃa hecho tan poco de haber estado en su lugar. Su activa fantasÃa habrÃa recreado rápidamente la historia entera, y asignado cada uno de sus pormenores al orden tristÃsimo de los desastres del amor.