La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Si ese caballero permanece medio minuto más, le prometo que no respondo de mà mismo. No tiene ningún derecho a robarme la atención de mi pareja. Usted y yo hemos hecho un pacto de mutua amabilidad para toda esta velada, y toda la amabilidad de uno pertenece exclusivamente al otro durante este perÃodo. Nadie puede exigir la atención de uno sin perjudicar los derechos del otro. Los bailes regionales son para mà un sÃmbolo del matrimonio. Ser fieles y complacer al otro son los principales deberes en ambos casos, y quienes no elijan bailar o casarse, no tienen nada que hacer con las parejas o las mujeres de sus vecinos.
—¡Pero son cosas tan diferentes…!
—… Que usted cree que no pueden compararse.
—Claro que no. Quienes se casan no pueden separarse nunca, sino que tienen que vivir juntos y mantener un hogar. En cambio, la gente que baila simplemente permanece durante media hora uno frente a otro en una gran sala.