La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Se está usted burlando, pero le aseguro que ella es muy firme por lo general.
—Eso es justo lo que debe decirse de cualquiera, pero ser siempre firme equivale a ser a menudo obstinado. Cuando, propiamente, ser flexible es prueba de juicio; y, sin referencia a mi hermano, a decir verdad, creo que la señorita Thorpe no ha actuado mal en modo alguno al elegir el momento presente.
Las amigas no pudieron estar juntas para disfrutar de una conversación Ãntima hasta que concluyó el baile; entonces, cuando paseaban por el salón cogidas del brazo, Isabella se expresó asÃ:
—No me sorprende tu asombro; estoy rendida, de veras. ¡Qué fanfarrón es! Si no hubiera tenido la cabeza tan ocupada en otras cosas, me habrÃa parecido entretenido; pero, de verdad, hubiera dado todo el oro del mundo por quedarme sentada tranquilamente.
—Entonces ¿por qué no lo hiciste?