La Abadía de Northanger

La Abadía de Northanger

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, es verdaderamente estupendo —dijo Isabella con semblante grave.

—El señor Morland se ha comportado con una enorme magnanimidad —añadió la amable señora Thorpe mirando a su hija con inquietud—. Ojalá yo pudiera hacer otro tanto. No se puede esperar más de él, claro. Si ve que con el tiempo puede hacer más, quizá lo haga; porque estoy segura de que tiene un corazón de oro. Cuatrocientas libras es sólo una cantidad discreta para empezar, pero tus aspiraciones, mi querida Isabella, son tan modestas que no te paras a mirar lo poquísimo a que aspiras, hija mía.

—Si deseo más no es por mí, es porque no soporto ser la causante de que mi querido Morland viva con una renta con la que apenas se cubren las mínimas necesidades vitales. Por mí no importa; nunca pienso en mí.

—Ya sé que nunca lo haces, hijita; y siempre encontrarás recompensa en el afecto que suscitas en quienes te rodean. Nunca ha habido joven tan querida como tú por todos cuantos te conocen; seguro que cuando el señor Morland te vea… en fin, hija mía… pero no aflijamos a nuestra querida Catherine hablando de tales cosas. El señor Morland se ha comportado estupendamente contigo. Siempre he oído decir que era un hombre extraordinario, hija mía, y no debemos suponer que habría ofrecido más si hubieras poseído una fortuna adecuada, pues estoy segura de que es un hombre sumamente liberal.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker