La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger «¡Cuánto mejor encontrarse el fuego preparado —se dijo, acercándose a la pantalla de la chimenea— que tener que esperar tiritando a que toda la familia esté en la cama, como les sucede a muchas pobres muchachas, para que luego el fiel y anciano criado venga a asustarla a una con una antorcha! ¡Cómo me alegro de que Northanger sea asÃ! Si hubiera sido como otros sitios, no sé si en una noche como ésta habrÃa respondido de mi valentÃa. Pero ahora estoy segura de que no hay por qué alarmarse».