La Abadía de Northanger

La Abadía de Northanger

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Solíamos pasear por aquí tan a menudo! —siguió Eleanor—. Aunque en aquellos días no me gustaba tanto como me gusta desde entonces. En aquella época me sorprendía el gusto de mi madre. Pero, ahora, su recuerdo lo hace un lugar entrañable.

«¿No debería resultar entrañable también para su marido?», pensó Catherine. Pero el general no había querido ir por allí. Y como la señorita Tilney continuaba callando, se aventuró a insinuar:

—¡Su muerte debió de causarte una enorme aflicción!

—Sí, muy grande, cada vez mayor —repuso su amiga con voz débil—. Yo sólo tenía trece años cuando sucedió, y aunque sentí perderla tanto como todos, no sabía… no comprendí la importancia del hecho. —Guardó silencio un momento y luego añadió—: Como sabes, no tengo hermanas, y aunque Henry, es decir, mis hermanos, son muy cariñosos, y Henry pasa mucho tiempo aquí, lo que le agradezco sobremanera, más dé una vez no puedo evitar sentirme sola.

—Seguro que la echas muchísimo de menos.

—Mi madre hubiera estado siempre aquí. Habría sido una amiga constante; su influencia hubiera sido mayor que ninguna otra.

Catherine le preguntó si había sido una mujer maravillosa, si era bella, si había algún cuadro suyo en la abadía, y también por qué le gustaba tanto aquella arboleda. ¿Tal vez porque se sentía abatida?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker