La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger Catherine siguió camino hacia su dormitorio, preparándose, dentro de lo posible, para conocer un poco mejor al capitán Tilney y animándose, bajo la desagradable impresión que su conducta le habÃa causado y el convencimiento de que era un caballero demasiado exquisito para aprobarla a ella, al pensar que, por lo menos, su encuentro no se producirÃa en circunstancias que lo hicieran verdaderamente doloroso. Confiaba en que nunca se referirÃa a la señorita Thorpe, aunque en realidad, como probablemente estarÃa ya avergonzado del papel que habÃa desempeñado en el asunto, no podÃa haber peligro de ello; asà que, en tanto se evitara todo comentario sobre lo ocurrido en Bath, podrÃa tratarlo con suma cortesÃa. Sumida en estas consideraciones fue pasando el tiempo, y ciertamente hablaba a favor suyo el que Eleanor se alegrase tanto de verle y tuviera tanto que decirle, pues habÃa transcurrido casi media hora desde su llegada y ella seguÃa sin subir.