La Abadía de Northanger
La Abadía de Northanger Aterrado, el general preguntó por los Allen con mirada inquisitiva, pero también en este punto Thorpe reconocía su error. Los Allen eran vecinos suyos desde hacía tiempo, sí; pero él conocía al joven a quien correspondería la finca de Fullerton. El general no necesitaba oír más. Enfurecido con todo el mundo menos consigo mismo, partió al día siguiente hacia la abadía, donde hemos visto ya su actuación.
Dejo a la sagacidad del lector deducir qué parte de la historia comunicó Henry a Catherine en aquel momento, cuánto había llegado a conocer por su padre, en qué puntos pudo servirse de sus propias conjeturas y qué parte saldría a la luz mediante una carta de James. Para facilitar las cosas, me he permitido reunir aquí lo que ellos deberían haber contado por separado. De cualquier modo, Catherine había escuchado lo suficiente para saber que en sus sospechas de que el general hubiese matado o encerrado a su mujer apenas había sido injusta con su carácter ni exagerado su crueldad.