La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger Humillada y avergonzada, iba Catherine a disculparse por la pregunta, pero él se lo impidió diciendo:
—Las novelas están llenas de absurdos y majaderÃas; no ha habido una tolerablemente pasable desde que se publicó Tom Jones; salvo El monje. La leà el otro dÃa; pero por lo que atañe a las demás, son la cosa más estúpida del mundo.
—Creo que le gustarÃa Udolpho si la leyera; es muy interesante.
—No seré yo quien la lea, a fe mÃa. No. En todo caso, si leo alguna, será una novela de la Radcliffe; sus novelas son bastante entretenidas; merece la pena leerlas, son divertidas y parecen reales.
—Pero si Udolpho es de la señora Radcliffe —dijo Catherine con cierta vacilación, motivada por el temor a mortificarle.
—¿De veras? Ah, sÃ, ahora lo recuerdo; estaba pensando en ese otro libro estúpido escrito por esa mujer que armó tanto escándalo, la que se casó con el emigrante francés.
—Supongo que se refiere a Camilla.