La Abadía de Northanger
La Abadía de Northanger Estas palabras parecieron colmar los más íntimos deseos del corazón de su madre, pues le recibió transida de cariño y de júbilo. A continuación, el joven distribuyó a sus dos hermanas más jóvenes una porción igual de fraternal ternura; tras preguntarles cómo iba todo, les dijo que estaban muy feas.
Estos modales no gustaron a Catherine, pero John Thorpe era amigo de James y hermano de Isabella, y, además, su opinión sobre él se vio definitivamente trastocada cuando Isabella le aseguró, al separarse de ellos para ver el nuevo sombrero, que a su hermano le parecía la muchacha más encantadora del mundo y cuando, después, John la invitó a ser aquella noche su pareja de baile. Si hubiese sido más madura o vanidosa, tales embates habrían servido de bien poco, pero cuando se hermanan la juventud y la timidez, se precisa una inusitada firmeza de espíritu para resistir a la fascinación de ser llamada «la muchacha más encantadora del mundo» y ser tan rápidamente solicitada como pareja; así que cuando los dos Morland, después de permanecer una hora en casa de los Thorpe, emprendieron juntos el camino hacia casa del señor Allen y James le preguntó a Catherine qué le parecía su amigo Thorpe, ella, en lugar de responder: «No me gusta nada», como probablemente habría hecho si no hubieran existido lazos de amistad ni halagos, se apresuró a contestar:
—Me gusta mucho; parece muy agradable.