La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —Gracias, caballero. No tengo la menor duda de que asà será. Un vecino nuestro, el doctor Skinner, estuvo aquà el invierno pasado por razones de salud y regresó fuerte como un roble.
—Esto le hará concebir grandes esperanzas…
—SÃ, señor… y el doctor Skinner y su familia estuvieron aquà tres meses; asà que yo le digo siempre a mi marido que no tenga tanta prisa por marcharse.