La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger —SÃ, a veces; pero esta mañana ha salido a montar con mi padre.
La señora Hughes se acercó a ellas y preguntó a la señorita Tilney si estaba lista para irse.
—Espero tener el gusto de volver a verla pronto —dijo Catherine—. ¿Estarán ustedes mañana en el baile del cotillón?
—Tal vez… sÃ, casi seguro que iremos.
—Me alegro mucho, porque estaremos todos.
El cumplido fue debidamente contestado, y con esto se separaron, la señorita Tilney con una idea aproximada de los sentimientos de su nueva amiga, y Catherine sin la menor conciencia de haberlos expresado.