Los Watson
Los Watson —Mary, creo que no le haces a Emma ningún cumplido —se apresuró a decir—. El Sr. Watson es un joven excelente y me atrevo a decir que un médico brillante, pero su tez ha estado demasiado expuesta a todo tipo de inclemencias para que resulte halagador parecerse a él.
Mary se disculpó, visiblemente turbada. No habÃa creÃdo que un gran parecido fuera en absoluto incompatible con diferentes grados de belleza. Dos rostros pueden parecerse mucho, aunque la tez e incluso los rasgos sean muy diferentes.
—Desconozco si mi hermano es apuesto o no —dijo Emma—, pues no le he visto desde que él tenÃa siete años, pero mi padre dice que nos parecemos mucho.
—¿El Sr. Watson? —exclamó el Sr. Edwards—. Vaya, me dejáis perplejo. No hay ni el más mÃnimo parecido; vuestro hermano tiene los ojos grises y vos, marrones; él tiene la cara alargada y la boca grande. Querida, ¿ves alguna semejanza?

—Ni la más mÃnima. La Srta. Emma Watson me recuerda mucho a su hermana mayor, y a veces veo en ella algún rasgo de Penélope. En un par de ocasiones he captado algún destello de Robert, pero no veo ningún parecido con Samuel.