Los Watson
Los Watson —Se equivoca; sólo faltaban los Osborne, y todo el mundo bailó con más animación de la habitual hasta el final.
Emma fue quien dio esta respuesta, aunque iba en contra de su conciencia.
—¡Vaya! Quizá deberÃa haber vuelto. De haberlo sabido… En realidad prefiero bailar a no hacerlo. La Srta. Osborne es una joven encantadora, ¿verdad?
—A mà no me parece hermosa —replicó Emma, a quien iba dirigido todo aquello.
—Tal vez no sea lo que se entiende por una belleza, pero sus maneras son deliciosas. Y Fanny Carr es una jovencita de lo más atractiva. ¿Se puede imaginar a alguien más naïve o piquante? ¿Y qué opináis de lord Osborne, Srta. Watson?
—SerÃa apuesto aunque no fuera lord, y puede que más educado y deseoso de complacer y mostrarse complacido.
—¡Caramba, en verdad sois severa con mi amigo! Os aseguro que lord Osborne es un tipo estupendo.
—No discuto sus virtudes, pero no me gusta su aire desdeñoso.
—Si no temiera abusar de vuestra confianza —replicó Tom, con gesto pretencioso—, quizá conseguirÃa que tuvierais una opinión más favorable del pobre Osborne.