Los Watson
Los Watson Después de esta visita transcurrieron un par de semanas sin más novedad, hasta que un nuevo sobresalto vino a interrumpir, siquiera por medio día, la tranquila y afectuosa convivencia de las dos hermanas, cuya mutua estima crecía a medida que se iban conociendo mejor. El primer acontecimiento que amenazó esa paz fue la llegada de una carta procedente de Croydon, en la que se anunciaba el regreso inminente de Margaret y la visita de dos o tres días del Sr. Robert Watson y su esposa, que se encargarían de traer a su hermana a casa y estaban deseando ver a Emma.
Esa expectación bastó para ocupar los pensamientos de las hermanas en Stanton y llenar de obligaciones al menos a una de ellas, pues, teniendo en cuenta que Jane era de familia adinerada, los preparativos para atenderla eran considerables. Y puesto que Elizabeth siempre había sido más voluntariosa que metódica a la hora de llevar la casa, no sabía hacer ningún cambio sin crear un gran revuelo. Una ausencia de catorce años había hecho que sus hermanos y hermanas fueran unos extraños para Emma, pero en la expectación que le suscitaba Margaret había algo más que la extrañeza provocada por tal distanciamiento. Había oído cosas que le hacían temer su regreso, y el día fijado para la llegada del grupo a Stanton le parecía el probable final de la tranquilidad que habían disfrutado en aquella casa.