Los Watson
Los Watson —Desde luego, no deberÃais haber salido tan tarde.
—No pude salir antes —respondió él—. Un amigo me retuvo en Betford. Lo mismo me da una hora que otra. ¿Cuánto lleváis por aquÃ, Srta. Margaret?
—Acabamos de llegar. Mi hermano y mi cuñada fueron tan amables de traerme esta misma mañana. Es un detalle por su parte, ¿verdad?
—Habéis estado mucho tiempo fuera, ¿verdad? ¿Dos semanas o as�
—Puede que para vos dos semanas sean mucho tiempo, pero a nosotros un mes nos parece muy poco —dijo la Sra. Watson, bruscamente—. Os aseguro que la traemos de vuelta después de un mes con nosotros en contra de nuestra voluntad.
—¡Un mes! ¿De verdad habéis estado un mes fuera? Es increÃble cómo pasa el tiempo.
—Podéis imaginar cómo me siento al verme de nuevo en Stanton —dijo Margaret, en un susurro—. Ya sabéis lo aburrida que soy como invitada, y estaba impaciente por ver a Emma. TemÃa el encuentro y al mismo tiempo lo anhelaba. ¿Sabéis de qué sentimiento hablo?
—En absoluto —dijo él, alzando la voz—. Yo nunca podrÃa temer un encuentro con la Srta. Emma ni con ninguna de sus hermanas.
Suerte que añadió ese comentario al final.