Los Watson
Los Watson La incorporación de Musgrave a la mesa se reveló muy útil. Sin él la velada habría resultado una reunión familiar carente de interés y hasta de buena educación, pero su presencia le daba variedad y garantizaba las buenas formas. Estaba, de hecho, muy cualificado para brillar en una partida de cartas, y pocas situaciones le hacían lucir tanto. Jugaba con mucho brío y amenizaba la conversación, pues, aunque no era demasiado ingenioso, sabía echar mano de las ocurrencias de algún amigo ausente y repetir cualquier tópico o simpleza con tanta gracia que causaba un gran efecto en la mesa. Había añadido a su repertorio habitual los modales y ocurrencias del castillo de Osborne. Imitaba los ingeniosos comentarios de alguna dama, refería con todo detalle los descuidos de otra, e incluso los aderezaba copiando el modo en que lord Osborne hacía trampas con las cartas.