Los Watson
Los Watson Emma asintió, dándole la razón.
—Con todo, Penélope también pasó lo suyo —prosiguió la Srta. Watson—. Sufrió una gran desilusión con Tom Musgrave, de quien estaba prendada, y que después de mà empezó a fijarse en ella. Pero él nunca fue en serio y, cuando hubo jugado lo suficiente con ella, dejó de hacerle caso y pasó a interesarse por Margaret. La pobre Penélope quedó desconsolada. Desde entonces está intentando pescar a cierto caballero de Chichester. No nos ha dicho quién es, pero yo creo que se trata del rico y anciano Dr. Harding, tÃo de una amiga a la que suele visitar. Eso le ha hecho tomarse muchas molestias sin que de momento le haya servido de nada. Cuando se fue el otro dÃa dijo que serÃa la última vez. Supongo que no sabÃas qué la reclamaba en Chichester, ni te figurabas qué podÃa alejarla de Stanton justo cuando volvÃas a casa después de tantos años de ausencia.
—Cierto, ni lo sospechaba siquiera. Que se comprometiera a visitar a la Sra. Shaw justo en ese momento me pareció muy inoportuno. Esperaba encontrar a todas mis hermanas en casa para que pudiéramos intimar enseguida.