Mansfield Park
Mansfield Park Antes de que estuviera de vuelta llegaron la señora Grant y la señorita Crawford. HabÃan estado ausentes de casa y no habÃan pasado por allÃ, asà que no le habÃan visto. Sin embargo, esperaban que encontrara al señor Crawford. Naturalmente, se habló del plan de Sotherton. A decir verdad, era casi imposible hablar de otra cosa, ya que la señora Norris estaba entusiasmada con la idea y la señora Rushworth, mujer ingenua, cortés, pomposa y aburrida que no juzgaba importante más que lo que atañÃa a sus propios intereses y a los de su hijo, no paraba de insistir a lady Bertram para que formara parte de la expedición. Lady Bertram rehusaba invariablemente; pero su plácida forma de rechazar la sugerencia hacÃa creer a la señora Rushworth que le apetecÃa ir; hasta que las palabras abundantes y categóricas de la señora Norris la convencieron de la realidad.
—El cansancio serÃa excesivo para mi hermana; excesivo por demás, se lo aseguro, señora Rushworth. Son dieciséis kilómetros de ida, y dieciséis de vuelta. Debe disculpar a mi hermana en esta ocasión, y aceptar que nuestras dos queridas niñas y yo vayamos sin ella. Sotherton es el único lugar que podrÃa tentarla a hacer un viaje tan largo; pero la verdad es que no puede ser. Se quedará acompañada de Fanny Price, y todo arreglado; en cuanto a Edmund, ya que no está aquà para hablar por sà mismo, diré en su nombre que le entusiasmará unirse a la expedición. Puede ir a caballo.