Mansfield Park
Mansfield Park Al llegar al pie de la escalinata que conducía a la terraza, aparecieron en lo alto la señora Rushworth y la señora Norris, dispuestas a visitar la zona silvestre al cabo de hora y media de haber salido de la casa. La señora Norris había estado demasiado ocupada para ir más deprisa. Cualesquiera que fuesen los incidentes que habían enturbiado el placer de sus sobrinas, para ella había sido una mañana de completo disfrute; porque el ama de llaves, tras infinidad de cumplidos a propósito de los faisanes, la había llevado a visitar la lechería, le había hablado de las vacas, y le había dado la receta de un famoso queso de nata; y en el momento de dejarlas Julia se les unió el jardinero, con el que la señora Norris había hecho gran amistad, porque le había orientado sobre la enfermedad de su nieto, convenciéndole de que era terciana, y le había prometido un remedio; y él, a cambio, le había enseñado las plantas más selectas del invernadero, y hasta le había regalado una curiosísima clase de brezo.