Mansfield Park
Mansfield Park La época y las obligaciones que trajeron al señor Bertram a Mansfield llevaron al señor Crawford a Norfolk. Everingham le reclamó perentoriamente al empezar septiembre. Se fue por un par de semanas; un par de semanas de tal monotonía para las señoritas Bertram que debía haberlas puesto en guardia, y haber hecho que incluso Julia reconociese, pese a los celos que tenía de su hermana, la absoluta necesidad de desconfiar de sus atenciones, y desear que no volviera; un par de semanas con suficiente tiempo libre entre la caza y el sueño para convencer al caballero de que debía prolongar su ausencia mucho más, de haber estado más habituado a examinar sus propios motivos, y a reflexionar sobre adónde le llevaba la satisfacción de su presuntuosa vanidad; pero, irreflexivo y egoísta a causa de la prosperidad y el mal ejemplo, no solía mirar más allá del momento presente. Las hermanas, guapas, inteligentes, atractivas, eran un recreo para su espíritu saciado. Y no hallando en Norfolk placeres sociales que igualasen a los de Mansfield, regresó allí de buen grado en el plazo previsto, donde fue recibido con la misma alegría por aquéllas con cuyos sentimientos venía a seguir jugando.