Mansfield Park
Mansfield Park No tenía este nuevo amigo, el honorable John Yates, mucho que lo recomendase, aparte de su costumbre de gastar y vestir a la moda, ser el hijo menor de un lord y gozar de relativa independencia económica; y es probable que sir Thomas hubiera juzgado muy poco deseable su introducción en Mansfield. La amistad del señor Bertram con él se había iniciado en Weymouth, donde habían pasado diez días juntos en el mismo círculo; y esta amistad, si podía llamarse así, había quedado confirmada y perfeccionada al ser invitado el señor Yates a incluir Mansfield en su camino siempre que pudiera, y su promesa de ir; y llegó bastante antes de lo esperado, debido a la súbita disolución de un gran grupo que se había reunido en casa de otro amigo, adonde había acudido desde Weymouth. Llegó con las alas del desencanto y la cabeza llena de ideas sobre el teatro, ya que había formado parte de un grupo teatral; y cuando faltaban dos días para la representación de la obra en la que él tenía un papel, el súbito fallecimiento de una pariente muy allegada de la familia desbarató el plan y dispersó a los actores. ¡Estar tan cerca de la felicidad, tan cerca de la fama, tan cerca del largo párrafo en loor de las funciones privadas de Ecclesford, residencia del honorabilísimo lord Ravenshaw de Cornualles, que natural mente habría inmortalizado al grupo durante un año lo menos! Y perderlo todo habiéndolo tenido tan cerca era un perjuicio que el señor Yates había sentido profundamente, y no podía hablar de otra cosa. Ecclesford y su teatro, con su vestuario y sus montajes, sus ensayos y sus bromas, eran su tema sempiterno; y vanagloriarse de lo pasado su único consuelo.