Mansfield Park
Mansfield Park Afortunadamente para él, el amor al teatro es tan general, y el deseo de actuar tan fuerte entre los jóvenes, que no le costó demasiado ganarse el interés de sus oyentes. Todo era fascinante, desde el reparto hasta el epílogo, y pocos había que no habrían querido tomar parte, o habrían vacilado en poner a prueba sus aptitudes. La obra había sido Promesas de amantes[3], y el señor Yates debía haber hecho de conde Cassel.
—Un papel sin importancia —dijo— que no me gustaba nada, y que desde luego no volvería a aceptar; pero había decidido no poner pegas. Lord Ravenshaw y el duque se habían quedado con los dos personajes que valía la pena representar antes de que yo llegara a Ecclesford; y aunque lord Ravenshaw ofreció cederme el suyo, comprenderán que no lo podía consentir. Lo sentí por él, que sobrevaloraba sus facultades; ¡no valía para barón! ¡Un hombre bajo, de voz débil, que se quedaba ronco invariablemente a los diez minutos! Habría echado a perder la obra; pero había decidido no poner pegas. Sir Henry pensaba que el duque no valía para Frederick, pero era porque quería él ese papel, cuando en realidad estaba en mejores manos que las suyas. Me sorprendió ver a sir Henry en semejante trance. Por fortuna, la fuerza de la obra no dependía de él. Nuestra Agatha era inimitable, y al duque había muchos que le consideraban magnífico. Y la verdad es que nos habría salido estupenda.