Mansfield Park
Mansfield Park —Sinceramente —dijo—, creo que en este momento serÃa lo bastante necio como para hacer cualquiera de los personajes que se hayan escrito, desde Shylock o Ricardo III al héroe cantor de una farsa con casaca roja y sombrero de tres picos. Siento que podrÃa ser cualquier cosa o todas las cosas, que podrÃa declamar y vociferar, o suspirar, o hacer cabriolas en cualquier tragedia o comedia de la lengua inglesa. Hagamos algo. Representemos aunque sea media obra tan sólo…, un acto, una escena; ¿qué nos lo puede impedir? No estas caras, por supuesto —mirando hacia las señoritas Bertram—. Y en cuanto al teatro, ¿qué más da? Podemos hacerlo para divertirnos nosotros. Cualquier habitación de esta casa puede servir.
—Hay que tener telón —dijo Tom Bertram—; unos cuantos metros de paño verde pueden hacer de telón; y quizá sea suficiente.
—¡De sobra! —exclamó el señor Yates—; con un bastidor o dos a un lado para subirlo, puertas en lÃnea, y tres o cuatro decorados que bajar, no harÃa falta nada más, para una cosa asÃ. Para divertirnos no necesitamos más.