Mansfield Park
Mansfield Park —Yo creo que deberÃamos conformarnos con menos —dijo Maria—. No habrÃa tiempo, y podrÃan surgir otras dificultades. Es mejor aceptar lo que sugiere el señor Crawford, y que nuestra meta sea la representación, no el teatro. Muchas partes de nuestras mejores obras teatrales no tienen nada que ver con los decorados.
—No —dijo Edmund, que empezaba a escuchar con alarma—. No hagamos nada a medias. Si se hace una obra, que sea en un teatro como debe ser, con patio de butacas, palcos y gallinero; y hagamos una obra entera de principio a fin: que sea una obra alemana, no importa cuál, con su correspondiente sainete ingenioso y burlesco, su baile, su danza popular, y con una canción en los entreactos. O superamos a los de Ecclesford, o nada.
—Vamos, Edmund; no te pongas desagradable —dijo Julia—. A nadie le gusta tanto el teatro como a ti, ni ha ido tan lejos para ver una obra.
—Cierto; para ver una interpretación de verdad, una interpretación de profesionales curtidos; pero no irÃa a la habitación de al lado para ver los toscos esfuerzos de los que no han sido instruidos en la profesión, un grupo de caballeros y damas que tienen que luchar contra todos los inconvenientes de la educación y el decoro.