Mansfield Park
Mansfield Park —¡Tú te lo tomas todo demasiado en serio! Como si fuéramos a dar tres funciones por semana hasta el regreso de padre, e invitar a toda la vecindad. No va a haber nada de eso. Lo único que pretendemos es divertirnos, introducir un poco de variedad en el ambiente, y ejercitar nuestras aptitudes en algo nuevo. No necesitamos público ni publicidad. Se puede confiar, creo, en que escogeremos una obra de lo más irreprochable, y no imagino que haya más daño o peligro para ninguno de nosotros en hablar con el elegante lenguaje escrito de algún autor respetable que en charlar con nuestras propias palabras. No tengo ningún temor, ni me da ningún reparo. Y en cuanto a la ausencia de nuestro padre, lejos de ser una objeción, lo considero motivo de más; porque la espera de su regreso debe de suponer una gran inquietud para nuestra madre; y si podemos distraer esa ansiedad por algún medio, y levantarle el ánimo durante las próximas semanas, daré por muy bien empleado nuestro tiempo, y estoy seguro de que asà le parecerá a él. Es un perÃodo de gran desasosiego para ella.
Al decir esto, los dos miraron a su madre. Lady Bertram, hundida en un ángulo del sofá, imagen viva de la salud, riqueza, holgura y tranquilidad, se estaba sumiendo en un suave sopor mientras Fanny le resolvÃa las pequeñas dificultades de su labor.
Edmund sonrió y meneó la cabeza.