Mansfield Park
Mansfield Park Y sentándose junto a ella, se esforzó cuanto pudo porque venciera la vergüenza de haber sido sorprendida asÃ, y convencerla para que hablase abiertamente. ¿Estaba mala? ¿Se habÃa enfadado alguien con ella? ¿HabÃa regañado con Maria o con Julia? ¿O se habÃa atascado en alguna lección que él pudiera explicarle? En una palabra, ¿necesitaba algo que él pudiera facilitarle, o hacer por ella? Durante largo rato no consiguió obtener otra respuesta que «No, no; nada. Gracias». Sin embargo, perseveró; y no bien habÃa empezado a mencionarle su casa, cuando el aumento de sus sollozos le hicieron comprender dónde estaba el motivo de su pena. Intentó consolarla.
—Estás triste por haber dejado a tu mamá, mi pequeña Fanny —dijo—, y eso revela que eres una niña muy buena; pero debes recordar que estás entre parientes y amigos que te quieren, y desean que seas feliz. Salgamos a dar una vuelta por el parque; y me hablarás de tus hermanos.