Mansfield Park
Mansfield Park Edmund era siempre amable con ella; y de Tom no tenía que soportar otra cosa que las bromas que un chico de diecisiete años piensa que está bien gastar a una niña de diez. Tom estaba empezando a vivir, rebosante de ánimo, y con todas las disposiciones liberales del hijo mayor que tiene conciencia de haber nacido exclusivamente para gastar y disfrutar. Su amabilidad con esta primita estaba acorde con su posición y sus derechos: le hacía preciosos regalos y se reía de ella.