Mansfield Park
Mansfield Park A partir de ese dÃa, Fanny se sintió más tranquila. Se dio cuenta de que tenÃa un amigo, y la amabilidad de su primo Edmund le infundió mejor humor en su trato con los demás. La casa se volvió menos extraña, y la gente menos temible; y si habÃa alguno al que no podÃa dejar de temer, empezó al menos a conocer su carácter, y a encontrar la mejor manera de adaptarse a él. Fueron desapareciendo las pequeñas tosquedades y torpezas que al principio habÃan turbado penosamente la tranquilidad de todos, y no menos la de ella, y Fanny dejó de temblar materialmente cuando estaba delante de su tÃo, y de sobresaltarse cuando oÃa la voz de tÃa Norris. Para sus primos, se convirtió a veces en una compañera aceptable. Aunque indigna de ser camarada perenne por su inferioridad en edad y fuerza, habÃa ocasiones en que sus juegos y planes eran de tal naturaleza que hacÃan muy útil la participación de un tercero; sobre todo cuando ese tercero era servicial y complaciente; y no podÃan por menos de reconocer, cuando su tÃa les preguntaba por los defectos de Fanny, o Edmund proclamaba su derecho a ser tratada con amabilidad, que «Fanny era bastante buena».