Mansfield Park

Mansfield Park

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Demasiado pronto se encontró en la puerta del salón; se detuvo un momento, esperando lo que sabía que no le iba a venir —un valor que el exterior de una puerta jamás le había dado—, hizo girar el pomo con desesperación, y tuvo delante las luces del salón, y a toda la familia reunida. Al entrar, le llegó al oído su propio nombre. Sir Thomas miraba en ese momento a su alrededor, diciendo: «Pero ¿dónde está Fanny? ¿Cómo es que no veo a mi pequeña Fanny?». Y al descubrirla, fue hacia ella con un afecto que la asombró y la emocionó, llamándola su querida Fanny, besándola con afecto, ¡y comentando con manifiesto placer cuánto había crecido! Fanny no sabía qué pensar, ni adónde mirar. Estaba abrumada. Jamás se había mostrado tan amable, tan amabilísimo con ella. Su actitud parecía haber cambiado; su voz sonaba acelerada por la excitación de la alegría, y todo lo que había sido sobrecogedor en su dignidad parecía haberse cambiado en ternura. La acercó a la luz y volvió a contemplarla; le preguntó por su salud; y luego, corrigiéndose, comentó que no necesitaba preguntar, dado que su aspecto era suficientemente elocuente sobre ese punto. El delicado rubor que sustituyó a la anterior palidez de su rostro confirmó su creencia de que había mejorado en salud y belleza. A continuación le preguntó por su familia, sobre todo por William; y su amabilidad en general era tanta que la hizo reprocharse haberle querido tan poco, y haber considerado su regreso una desgracia. Y cuando encontró valor para mirarle a la cara, y vio que había adelgazado y tenía el aspecto tostado, ajado y consumido por la fatiga y el clima tórrido, sintió que aumentaban sus tiernos sentimientos, y le pesó considerar cuánto disgusto insospechado estaba a punto de abatirse sobre él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker