Mansfield Park
Mansfield Park —A decir verdad, sir Thomas, estábamos en mitad del ensayo cuando ha llegado usted. Estábamos ensayando seguidos los tres primeros actos, y no salÃa del todo mal, en términos generales. Ahora, nuestra compañÃa se ha dispersado: los Crawford se han ido a casa, puesto que no se podÃa hacer más esta noche; pero si quiere hacernos el honor de acompañarnos mañana por la noche, no tengo ningún temor en cuanto al resultado. Pediremos su indulgencia; como actores inexpertos, pediremos su indulgencia.
—Tendrán mi indulgencia, señor —replicó gravemente sir Thomas—; pero sin más ensayos. —Y con una sonrisa que quitaba severidad, añadió—: He vuelto a casa para ser feliz e indulgente. —Luego, volviéndose hacia los demás, dijo con tranquilidad—: Las últimas cartas de Mansfield mencionaban al señor y la señorita Crawford. ¿Son personas agradables?
Tom era el único preparado para responder; y dado que no tenÃa especial interés por ninguno de los dos, ni celos amorosos ni teatrales, pudo hablar muy noblemente del uno y la otra:
—El señor Crawford es un caballero de lo más agradable; en cuanto a su hermana, es una joven dulce, bonita, elegante y alegre.
El señor Rushworth no fue capaz de contenerse.