Mansfield Park
Mansfield Park Fanny comprendió que debía quedarse; y aunque no había esperado oír esa proposición para pensar en Edmund, tal recordación le hizo especialmente viva su figura, y le imaginó sentado en la habitación, una y otra vez, quizá en el mismo sitio donde ella estaba sentada ahora, escuchando con ininterrumpido placer la pieza favorita, tocada, le parecía, con gran sentimiento y expresión. Y contenta de que le gustase lo que le gustaba a él, se mostró más sinceramente impaciente por marcharse al terminar esta pieza musical de lo que estaba al principio. Y al hacerse evidente, le pidieron con toda simpatía que las visitase otra vez, que pasase a recogerlas siempre que pudiese al salir de paseo, y que fuese a escuchar más cosas en el arpa; de manera que consideró obligado hacerlo, si no había nada en casa que se lo impidiera.