Mansfield Park
Mansfield Park —A decir verdad —replicó la señorita Crawford—, yo soy más bien como el famoso duque de Luis XIV[9], y confieso que no veo nada tan maravilloso en este paseo de arbustos como el estar yo en él. Si alguien me hubiera dicho hace un año que este sitio iba a ser mi hogar, que iba a pasar aquà mes tras mes, como he pasado, desde luego no lo habrÃa creÃdo. ¡Sin embargo, llevo ya casi cinco meses! Los cinco meses más tranquilos de mi vida, además.
—Demasiado tranquilos para usted, me parece.
—Asà lo habrÃa juzgado yo en teorÃa, pero… —se le encendieron los ojos mientras hablaba—, en conjunto, nunca habÃa pasado un verano tan feliz. El caso es que… —con aire algo más pensativo, y bajando la voz— es imposible saber adónde puede llevar.
A Fanny se le aceleró el corazón, y no se sintió con fuerzas para suponer ni preguntar más. La señorita Crawford, no obstante, prosiguió con animación: